Cándido Méndez y el mal sindicalismo
09 de Febrero de 2010 | Por Guillermo Rosés | 884 Lecturas
Resulta cuando menos turbador escuchar las declaraciones del representante sindical Cándido Méndez ante la perspectiva de destrucción de empleo durante el próximo año 2010.
Para este sindicalista, el vaticinio de destrucción de empleo que para el nuevo año apunta no sólo el propio gobierno socialista, sino los indicadores macroeconómicos y la práctica unanimidad de analistas institucionales ya sean nacionales o internacionales, no representa por sí mismo un hecho que deba mover a la acción.
Para la candidez de Méndez, los augurios de mayor desempleo no deben dar lugar a la movilización social, como tampoco deben aguzar el ingenio para buscar la concertación social ni buscar fórmulas de salvamento ni reformas del mercado de trabajo.
Para Méndez, testigo impávido y mudo de la pérdida de puestos de trabajo, los intereses están puestos en otro plato: salvaguardar el status quo de los que se salven, mantener la rigidez del mercado de trabajo y coadyuvar a perpetuar la falta de competitividad de la economía española.
Sobre ese campo están puestos los intereses del sindicalismo español, ajenos al verdadero debate de la calle, que se centra, de una parte, en conseguir trabajo, y de otra en reducir la tasa de temporalidad que el actual sistema de altas indemnizaciones ha provocado.
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