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Dos años de crisis



17 de Diciembre de 2009 | Por Natalia P. Otero/EFE | 709 Lecturas

La crisis mundial que aterroriza a las pequeñas y grandes economías cumple estos días dos años. En agosto de 2007 sonaba por primera vez la alarma económica, y ahora algunos comienzan a ver la luz al final del túnel.
 

Comenzó con la falta de liquidez de algunas empresas, pronto se extendió a todo el mundo y grandes compañías se declararon insolventes. Se destapó, además, una de las mayores estafas de la historia, a manos del financiero Bernard Madoff.

La sombra de los despidos, la caída de las bolsas financieras, y la lamentable situación de algunos sectores industriales, forzaron intervenciones gubernamentales con cuantiosos planes de rescate.

Dos años después, algunos, como el presidente Obama, parecen ver ya el principio del fin de la crisis.


En los primeros días de agosto de 2007 comenzaban a aparecer en los medios las primeras informaciones sobre la crisis, que llegó para quedarse, quitando el sueño a millones de personas en el mundo.

Las tasas de desempleo históricas, las caídas de las grandes empresas en bolsa, los rescates gubernamentales de emergencia para intentar no dejar la economía en coma, han sido un continuo goteo de mals noticias, y la mayoría de la gente ha aprendido a vivir con predicciones poco halagüeñas.

No obstante, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anuncia, como profeta del cambio en el que se convirtió al ser elegido, que comienza el fin de la recesión, que hay señales de que "lo peor puede estar ya superado".

LAS CAÍDAS EN CADENA.

El desastre comenzó oficialmente con acento francés, el PNB Paribas, congelaba tres de sus fondos de inversión. Se alzaba ya el dedo acusador hacia las hipotecas “Subprime”, en
EE. UU.

Este tipo de concesiones económicas, también denominadas “de alto riesgo”, son aquellas que se confieren a personas que no tienen trabajo estable, o que no cuentan con nóminas recurrentes y que, por lo tanto, no pueden contar con un aval bancario.

Estos préstamos se conceden con tipos de interés superiores a los del mercado, hecho que lo convierte en un negocio muy rentable, sobre todo en los escenarios con tipos bajos.

Ante la desesperación de alguien que va a perder su casa, estos contratos se firman para conservar los bienes en posesión, no obstante, mantener una situación crediticia de estas características durante mucho tiempo, tiene graves consecuencias financieras.

La plaga se propagó y los contagios comenzaron a ser muchos y preocupantes; Northern Rock, con escasa liquidez, recurrió a la reserva de emergencia del Banco de Inglaterra, mientras la población acudía en masa a las sucursales a retirar su dinero ante el temor de perderlo.

El mundo se sumía oficialmente en una crisis, las noticias de desastres financieros se volvieron tristemente comunes entre las aperturas de telediarios y portadas de prensa escrita.

El mercado económico se convulsionaba, Wall Street cerraba con mínimos históricos, al igual que el resto de las bolsas de los países más desarrollados.

Una serie de despropósitos en busca de lucro a cualquier precio, se cobraba ya gran número de víctimas.

En 2008 la situación no hizo sino empeorar, los colapsos, las declaraciones de bancarrota, los planes de ayuda gubernamentales... se volvieron el pan nuestro de cada día.

La de Lehman Brothers fue una muerte anunciada, calificada por muchos como suicidio asistido, pues desde las más altas esferas se decidió no frenar su hundimiento.

Washington Mutual, Merrill Lynch, Goldman Sachs, Morgan Stanley... fueron otras entidades afectadas en el país de las barras y estrellas.

Los reguladores monetarios bajaron entonces los tipos de interés para calmar al mercado, como se lee en cotizalia.com, llegando incluso al 0% en EE.UU. y al 1% en la Eurozona.

La delicada situación económica fue un punto importante en la carrera a la Casa Blanca, que disputaban el demócrata Obama y el republicano McCain. El ahora presidente culpaba de la crisis a la mala gestión de George Bush, mientras éste, todavía al mando de la potencia, elaboraba un plan de salvación de la banca de 700.000 millones de dólares.

El trabajo complicado quedaría en manos de Barack Obama tras ser elegido en noviembre de 2008, que, apoyándose en Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal, comenzó a trabajar para salir del bache.

LA ALARGADA SOMBRA DE LA RECESIÓN.

Los bancos y entidades de crédito fueron las primeras víctimas, algunas mortales, de la crisis, pero otros sectores no tardaron en caer.

General Motors (GM) se desangraba en el sueño americano, del que un día fue icono, máximo exponente de la dañada industria del automóvil.

Los títulos de la empresa registraban en noviembre de 2008 su nivel más bajo desde 1946, y en diciembre, GM , Chrysler y Ford pidieron una ayuda de 34.000 millones de dólares al congreso.

La cámara de representantes aceptó la petición de ayuda pero la cuantificó en 14.000 millones, con la firme promesa de las tres empresas de llevar a término el plan de viabilidad, que presentaron con la llamada de socorro.

El 1 de junio de este año, la General Motors se declaraba finalmente en bancarrota, frente a un tribunal de Nueva York.

En una muestra de “autoconsuelo” y positivismo anunciaron que la empresa resurgiría de sus cenizas. “Hoy la vieja GM es historia. Hoy empieza la nueva General Motors", declaró Fritz Henderson, presidente y consejero delegado.

Las palabras de Obama lo respaldaron, el presidente afirmó que era posible la viabilidad futura de la compañía que renacería “más fuerte que nunca”.

Los efectos de la recesión económica y los anteriormente nombrados desastres empresariales no sólo afectaron a los que tienen un bonito despacho: sólo en GM despidieron a más de 10.000 empleados.

La tasa de paro en Estados Unidos alcanzó los 12,5 millones de desempleados en marzo de 2009, aunque los últimos datos hablan de una ligera mejoría.

La misma tónica siguen los números de otros países. Los 27 de la Unión Europea (UE) se mueven alrededor de los 20 millones de personas sin trabajo.


PELIGROSOS CASTILLOS DE NAIPES.

Bernard L. Madoff fue detenido a finales de 2008 acusado de una estafa que podría ascender a 50.000 millones de dólares.

Su esquema piramidal, conocido como “Ponzi”, es un peligroso sistema que le llevó a ser el responsable de una de las mayores estafas de la historia.

Por medio de este sistema, Madoff ofrecía inversiones con rentabilidades inusualmente altas, que se financiaban con la entrada de nuevos inversores en el ciclo.

Otras entidades se vieron afectadas por este “macrocastillo de naipes”: Farfield Greenwich, Kingate Management e inversores privados como Fred Wilpon dueño mayoritario del equipo de béisbol los New York Mets, o Norman Braman ex propietario de los Philadelphia Eagles, un equipo de fútbol americano.

Madoff consiguió mantener su estafa a lo largo de los años, a pesar de los controles de las agencias de regulación estadounidenses; también fue investigado por La Comisión del Mercado de Valores en 1992 pero no se le inculpó de nada.

Después de ser detenido en su casa de Nueva York por efectivos del FBI y reconocer su implicación, fue condenado a 150 años de cárcel, y entonces declaró que su estafa había sido posible porque los reguladores “no estaban atentos”.


A dos años vista, los últimos datos del desempleo en EE. UU. han dado un apunte de recuperación: la tasa de paro quedó situada en el 9,4% en julio, por debajo del 9,5% de junio.

Estas cifras respaldan la teoría de un número creciente de economistas que señalan que la crisis está tocando fondo y pronostican que Estados Unidos podría volver a crecer en el segundo trimestre del 2009.

La Reserva Federal (Fed), a su vez, indicó recientemente que la hay señales de estabilización en distintas regiones del país.

Obama dijo que su gobierno ha salvado a la economía de Estados Unidos del colapso pero que aún hay trabajo por hacer "tenemos que subir una montaña muy empinada y empezamos en un valle muy hondo". Habrá que tener fe.

 

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