Psicología
En el trabajo, ¡valórese para que le valoren!
22 de Marzo de 2010 | Por María Jesús Ribas/EFE | 2015 Lecturas
La autoestima va unida al sentimiento de competencia y valía personal. Cuando este componente flaquea en la esfera laboral, puede frenar seriamente el progreso profesional y hay que fortalecerlo.
DESTACADOS.
-- Conviene tener en cuenta una “regla de oro” que puede aplicarse en las relaciones sociales, y sobre todo en las laborales: para que los demás crean en uno, primero debe hacerlo usted mismo.
-- Para conseguir el éxito laboral hay que plantearse objetivos realistas. Lo que nos propongamos debe fundamentarse en nuestros propios dones.
-- Cuando sentimos que nuestro trabajo es algo bueno y sirve para algo o alguien, lo valoramos, tenemos más fuerza, nos sentimos mejor y nos dan ganas de hacerlo con más intensidad.
¿Quiere mejorar en su trabajo pero siente que no es capaz de lograrlo? ¿Se excusa continuamente por las cosas que no hace bien? ¿Le falta confianza en usted mismo y se siente inseguro al plantear sus propuestas o peticiones?. ¿Rinde menos y no alcanza sus metas? ¿Le cuesta resolver situaciones conflictivas y se inhibe de participar en los asuntos de la oficina?.
Este conjunto de sensaciones y actitudes podría encuadrarse dentro de un síndrome que está clasificado en los manuales de psicología, pero que es muy común en la esfera laboral, truncando vidas y vocaciones: la baja autoestima en el trabajo.
Para resolver este problema conviene tener en cuenta una “regla de oro” no escrita pero sumamente certera, que puede aplicarse en las relaciones sociales, y sobre todo en las laborales: para que los demás crean en uno, primero debe hacerlo usted mismo.
“En muchas casos las demás personas son como un espejo: simplemente reflejan a quien tienen en frente, es decir lo que les llega de esa persona”, señala Viviana Segura, experta en relaciones laborales y gestión de grupos.
“El amor propio o cariño a uno mismo, es muy importante en la esfera laboral, porque es el motor que nos impulsa a seguir adelante y a conseguir lo que nos proponemos. Es un sentimiento positivo, generador de confianza y entusiasmo, que contribuye a la realización, felicidad y éxito personal y social”.
“Conocernos, aceptarnos y valorarnos es fundamental no sólo para afrontar las demandas del mercado, sino para prosperar. Para sacar el máximo provecho de nuestros intereses, habilidades y experiencias, tenemos que convertirnos en nuestros mejores amigos”, recomienda Viviana Segura.
OBJETIVOS REALISTAS, ÉXITO CERCANO.
Para conseguirlo la experta sugiere plantearse objetivos realistas.
Lo que nos propongamos debe fundamentarse en nuestros propios dones, así podremos llegar al máximo de lo que podamos, que pueden ser sitios muy altos.
La falta de determinados talentos podemos suplirla con otras cualidades que podemos desarrollar, como la constancia o el esfuerzo. A veces, para prosperar es más útil cultivar una capacidad como saber relacionarnos bien con la gente, que tener un expediente académico o una trayectoria profesional brillantes.
También es fundamental, si es necesario, desarrollar las habilidades que nos faltan.
“¿Que necesitamos para llegar a dónde queremos? Si no sabemos manejar el ordenador es absurdo que nos planteemos hacer infinidad de cosas con él: primero debemos hacer un cursillo de informática”, señala la experta laboral.
Si hacemos algo par lo cual no estamos capacitados y nos equivocamos, nuestra reacción probablemente consistirá en echarle la culpa a la máquina o a las circunstancias o engañarnos repitiendo que “en el fondo esto no me interesa”.
Es preferible reconocer nuestras carencias o deficiencias y subsanarlas, preguntando a quienes saben, buscando ayuda o información o capacitándose.
Para sentirse bien y valorado en el trabajo, es fundamental buscarle y encontrarle la utilidad a lo que hacemos en éste.
“Cuando sentimos que nuestro trabajo es algo bueno y sirve para algo o alguien, lo valoramos, tenemos más fuerza, nos sentimos mejor y nos dan ganas de hacerlo con más intensidad. Todos somos útiles a nivel social, desde los trabajadores más humildes o domésticos, hasta los grandes inventores o ejecutivos”, señala Segura.
Es conveniente analizar qué es lo que aportamos al bienestar de la sociedad, ayudando que otros seres humanos vivan mejor. Todos los trabajos tienen su parte positiva y son necesarios. Lo que nosotros hacemos, permite que otras personas hagan su vida.
La constancia es otro ingrediente clave de la autoestima y el éxito laborales. Es una cualidad que puede cultivarse y desarrollarse y llega donde a veces no llegan las habilidades o dones naturales.
Cuando somos constantes llegamos muy lejos, muy alto, aunque no debemos confundir la perseverancia con la cabezonería o el acostumbramiento a ciertas ideas, lo cual nos lleva a rompernos la cabeza en más de una ocasión.
“En un mercado laboral como el actual, vertiginoso, inestable y en plena transformación, las ideas fijas son un impedimento más que una ayuda. Hay que ser flexible y estar dispuestos a modificar nuestras creencias o tácticas, cuando veas que las cosas se pueden hacer mejor”, señala la experta.
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