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Sistema anticrisis: familia y amigos



29 de Marzo de 2010 | Por María Jesús Ribas (EFE) | 490 Lecturas

El bienestar emocional no es una experiencia puramente individual, sino que depende de las redes sociales a las que cada persona está conectada, lo que es lo mismo: si tus familiares y amistades son felices, es más probable que tú también lo seas. En tiempos de crisis, lo mejor es pasar más tiempo con la familia y los amigos.
 

La felicidad de las personas que nos rodean, y no sólo de éstas, sino incluso la de aquellos que se relacionan con ellas y no conocemos, tienen una influencia directa en la posibilidad de que seamos felices.

Según los descubridores de tan sorprendente dato, estos resultados son "el reconocimiento de que las personas son seres sociales, y el bienestar y la salud de un individuo afecta a la de quienes le rodean".

Padres, hermanos, pareja, hijos, vecinos, compañeros de trabajo, amigos y amistades de sus amigos. Todas estas personas forman parte del "puzzle" de la felicidad o desdicha individual... .


La risa es muy contagiosa, como demuestra la experiencia cotidiana en la que comprobamos que es muy difícil resistir el impulso de reír cuando alguien lo hace de forma espontánea y natural, ya sea cuando estamos ante esa persona o al ver un programa cómico en la televisión o una comedia en el cine.

Pero ¿la felicidad también puede trasmitirse de una persona a otra como un germen, en este caso positivo, saludable y estimulante?.

Esto es lo que han tratado de estudiar con métodos científicos los investigadores estadounidenses Nicholas Christakis y James Fowler, de las universidades de California, en San Diego, y de Harvard, en Boston, respectivamente, en base al “Estudio Framingham”, del cual han recabado datos sobre la salud mental de 5.124 adultos a los que se estudió entre 1971 y 2003.

La conclusión a la que han llegado es sorprendente: la felicidad de las personas que nos rodean, y no sólo de éstas, sino incluso la de aquellos que se relacionan con ellas y no conocemos, tienen una influencia directa en la posibilidad de que seamos felices.

¿Alguna vez se ha sentido “contagiado” por la felicidad de un amigo, conocido o familiar, o de la propia pareja? ¿Siente una inexplicable y espontánea alegría ante la dicha de los demás?.

De acuerdo a una reciente investigación estadounidense, que combina los enfoques epidemiológico y sociológico, esta sensación que percibe la mayoría de la gente, tiene una explicación científica que avala la, tan irónica como popular, frase de “Dios los cría y ello se juntan…”.

LOS HUMANOS, SERES SOCIALES .

Según los investigadores de las universidades de California y San Diego, en EEUU, la felicidad puede ser contagiosa, las personas con amigos felices son más propensas a serlo también.

Han concluido que estos resultados son "el reconocimiento de que las personas son seres sociales y el bienestar y la salud de un individuo afecta a la de quienes le rodean".

Los científicos seleccionaron a 5.124 individuos, a los que denominaron “egos”, así como a muchos de sus allegados, o “alter”, como padres, hermanos, pareja, hijos, vecinos, compañeros de trabajo, amigos y amistades de sus amigos.

Así, estudiaron a más de 12.000 personas que estaban conectadas entre sí en la localidad de Framingham, Massachusetts, constituyendo entre ellos alrededor de 53.200 relaciones sociales.

Comprobaron que los seres felices suelen estar vinculados entre sí, al igual que sucede con aquellas que son infelices, y que una persona tiene un 15 por ciento más de probabilidades de sentirse dichosa si está conectada con un “alter” que derrocha felicidad.

No obstante, a medida que la relación se va distanciando, estos porcentajes se van reduciendo hasta llegar al 5,6 por ciento en el caso de conocidos más lejanos o de “tercera línea”, es decir los “amigos, de amigos, de amigos” de la persona.

Además, afirman que quienes son el centro de muchas relaciones dichosas, tienen más probabilidades de seguir siendo felices.

Tener amigos alegres aumenta un 9 por ciento las probabilidades de ser feliz en el futuro, mientras que convivir con una pareja dichosa equivale a un 8 por ciento más de posibilidades de felicidad.

En la otra cara de la moneda, los investigadores encontraron que rodearse de personas pesimistas o negativas reduce un 7 por ciento las emociones positivas.
 

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